El diseño universal es un enfoque para crear entornos, productos y servicios accesibles y cómodos para el mayor número posible de personas. No sustituye los ajustes individuales cuando son necesarios, pero reduce el número de situaciones en las que una persona se ve obligada a pedir una excepción.
Siete principios del diseño universal
- Uso equitativo. La solución no excluye a ningún usuario ni crea, sin necesidad, una «entrada separada» estigmatizante.
- Flexibilidad de uso. Se puede actuar de distintas maneras según las capacidades y las preferencias.
- Uso simple e intuitivo. La persona entiende cómo usar la solución, sin complejidad innecesaria.
- Información perceptible. Los mensajes importantes están disponibles de distintas maneras.
- Tolerancia al error. El sistema reduce los riesgos de acciones accidentales o peligrosas.
- Bajo esfuerzo físico. El uso no exige fuerza excesiva, resistencia ni movimientos complejos.
- Tamaño y espacio adecuados. La geometría permite alcanzar el objeto, acercarse a él y utilizarlo con independencia de la estatura o del modo de desplazamiento.
Ejemplos prácticos
Las puertas automáticas o cómodas ayudan a las personas en silla de ruedas, a los padres y madres con cochecitos y a quienes llevan objetos. La orientación visual y sonora es útil para distintos usuarios. Los subtítulos de los vídeos dan acceso a las personas con discapacidad auditiva, pero también facilitan su visionado en lugares ruidosos. Los formularios en línea bien pensados ayudan a las personas con discapacidades motoras y a todos los que usan un teléfono inteligente.
Del aula a la reconstrucción del país
KNUCA tiene un potencial natural para desarrollar metodologías de diseño universal a través de la arquitectura, la ingeniería, el urbanismo, las herramientas digitales y la formación de profesionales. Para nosotros, el diseño universal es uno de los principios profesionales de una reconstrucción de calidad, y no un requisito decorativo aplicado a un objeto ya terminado.
Cómo aplicarlo en un proyecto
Defina a los usuarios y sus tareas; revise todo el itinerario; registre los requisitos normativos; invite a usuarios reales a las pruebas; diseñe varios escenarios de uso; tras la implantación, evalúe si la solución funciona en las condiciones cotidianas.